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NOTICIA

La ventilación mecánica, una solución eficiente contra el gas Radón

06/09/2018 - Plataforma Edificación Passivhaus
La Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) recomienda la ventilación mecánica controlada con recuperador de calor, uno de los principios básicos del estándar Passivhaus, para combatir de manera eficiente la concentración de gas Radón en las viviendas.

La ventilación es obligada para cumplir las condiciones de salubridad en los edificios. De todas las posibles, la ventilación mecánica es la más efectiva ya que consiste en una renovación del aire interior del edificio de forma controlada y continuada. Esta ventilación es la que garantiza renovar la cantidad de aire requerida por el edificio, independientemente de las condiciones que presente el aire exterior.

El Radón es un gas radiactivo incoloro, inodoro e insípido que procede del uranio de zonas graníticas, aguas de montaña no depuradas, materiales de construcción y paredes rocosas de multitud de cuevas que contienen ciertas rocas de la corteza terrestre. En España, las zonas con mayor presencia de este gas corresponden al oeste de la península, desde zonas al norte de Andalucía, subiendo por Extremadura y Castilla y León hasta las mayores concentraciones en Galicia, concretamente en Orense y Pontevedra. Además, hay altas concentraciones en la Sierra de Guadarrama en Madrid. Coincidiendo con las zonas donde más granito existe en el subsuelo y en las edificaciones. 

El peligro de este gas es que, al emanar del subsuelo, se acumula en el interior de lugares cerrados como las viviendas o lugares de trabajo. Al desintegrarse, emite partículas radioactivas que al respirar acaban sobre las vías respiratorias, donde tienen la capacidad de corromper el ADN y provocar el desarrollo de un cáncer de pulmón. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, el gas Radón es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón y el responsable de en torno a un 10% de esta enfermedad en personas no fumadoras.

Fruto de la preocupación por los efectos del gas Radón, la Administración prevé una sección dedicada exclusivamente a la protección frente a la exposición al Radón en la nueva revisión del Código Técnico de la Edificación. En ella se pretende establecer un nivel máximo de referencia para el promedio anual de concentración de Radón en el interior de los locales habitables de 300Bq/m3.

El gas Radón se introduce en las viviendas a través de las fisuras y entradas de aire no controladas. Por ello, la mejor forma para evitarlo es ventilando los sótanos y cámaras sanitarias de los edificios antes de que llegue a la casa. Una vez dentro de la vivienda, ventilar sigue siendo la solución, pero con ventilación natural o híbrida no conseguiremos asegurar buenos resultados. En este sentido, cabe destacar que las construcciones bajo el estándar Passivhaus son viviendas muy herméticas (0,6 renovaciones a diferencia de 50 pascales) por lo que en primera instancia estamos evitando la entrada de Radón y, además, gracias a la ventilación mecánica controlada se elimina el que haya podido entrar. En concreto se renueva todo el aire en la vivienda cada 2-3 horas sin apenas perder energía debido al recuperador de calor.

Por otra parte, el aire que entra en el edificio lo hace a la temperatura exterior, sin embargo, cuando pasa por el recuperador de calor, propio de la ventilación mecánica en construcciones Passivhaus, se cruza sin mezclarse con el aire interior (a temperatura de confort) y se produce una transferencia de energía, cediendo temperatura de un aire a otro. De esta forma, el aire de impulsión entra ya atemperado al edificio y se necesita menor aporte de energía para alcanzar la temperatura de confort. Este proceso se considera pasivo puesto que la única energía que se aporta es la necesaria para los ventiladores de impulsión y extracción, la cual es mínima. 

Los cinco principios básicos Passivhaus 

Una edificación pasiva es un tipo de construcción enfocada a la máxima reducción de la energía necesaria para su climatización, logrando mantener en su interior una temperatura constante y confortable, y unas condiciones idóneas de confort acústico y de calidad del aire mediante la optimización de los recursos existentes. 

La idea base es aprovechar al máximo el sol y la orientación del inmueble para captar la mayor energía posible. A partir de ahí, basta aplicar de forma exhaustiva y coordinada cinco principios básicos en la construcción del edificio: utilizar alto espesor de aislamiento térmico; cuidar su diseño y ejecución eliminando los puentes térmicos, dando continuidad al aislamiento en toda la envolvente del edificio; incluir puertas y ventanas de altas prestaciones térmicas (triple acristalamiento, bajas transmitancias y correcta instalación); garantizar la hermeticidad al aire exterior; y recurrir a una ventilación mecánica con recuperación de calor de alto rendimiento, que permite ventilar recuperando entre el 80 y el 90% de la energía que está dentro del propio inmueble.

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