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ARTÍCULO TÉCNICO

Auditoría energética obligatoria, una oportunidad de ahorro

05/01/2017 - Jaime Ordorica Gómez, Certified Energy Manager de Concentra
El pasado 12 de febrero, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto 56/2016 por el que se transpone la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo, relativa a la eficiencia energética. Este RD obliga a realizar una primera auditoría energética antes del 14 de noviembre a todas las compañías de más de 250 trabajadores o que cuenten con más de cincuenta millones de euros de volumen de negocio y un balance general igual o superior a 43 millones.

La Directiva 2012/27/UE de 25 de octubre de 2012 de Eficiencia Energética persigue alcanzar un ahorro energético en la zona euro del 20% para el año 2020. Para ello, establece una serie de medidas y obligaciones que deben implantar los Estados miembros, entre las que se encuentra la realización de auditorías energéticas en estas grandes empresas cada cuatro años.

Con esta medida se pretende ayudar a las empresas a disponer de más información sobre las posibilidades de ahorro energético que tienen y lograr un uso más eficiente de la energía, una mejora de la competitividad, y una reducción del impacto en el medio ambiente.

Las auditorías deben cubrir, al menos, el  85% del consumo total de energía del conjunto de las instalaciones de la empresa y el consumo de su flota de vehículos. Deberán realizarse al menos cada cuatro años, siendo obligatorio realizar la primera antes del día 14 de noviembre (y registrarla antes del 14 de febrero de 2017). Estas auditorías sólo podrán ser sustituidas por la existencia de Sistemas de Gestión Energética (SGEn) que cuenten con certificados de eficiencia energética en vigor. El Ejecutivo también considera válidas las auditorías realizadas desde el 5 de diciembre de 2012, fecha de entrada en vigor de la Directiva comunitaria.

En el caso de algunas pymes que en principio parecieran estar exentas de esta obligación, podrían verse afectadas si forman parte de un grupo empresarial en el que la suma de las sociedades que lo conforman la caracterizan como gran empresa. 

La elaboración de una auditoría energética incluye la recopilación de información sobre la envolvente del edificio, de los equipos, de las condiciones de utilización de las instalaciones, del alumbrado y del modelo de gestión energética, entre otros aspectos. Una vez evaluados con detalle los patrones de consumo y realizadas las visitas técnicas oportunas, el auditor realiza un análisis de medidas y recomendaciones para optimizar energéticamente los procesos e instalaciones. 

Entre estas recomendaciones, cuya correcta aplicación permitirá reducir el consumo y disponer de una edificación más sostenible, habitualmente encontramos medidas como:

- Mejora de aislamientos térmicos: mejorar el aislamiento térmico del edificio puede suponer un ahorro de entre el 25% y el 35% de las necesidades de calefacción y refrigeración, ya que la cantidad de calor necesaria para mantener una temperatura óptima y confortable en el interior del edificio está muy ligada a su nivel de aislamiento térmico. Buena parte de estos consumos se pueden disminuir y optimizar aumentando los niveles de aislamiento de cubiertas, fachadas y cerramientos exteriores, paredes entre habitaciones y viviendas contiguas, y prestando atención a los puentes térmicos. 

Una tercera parte del gasto energético en calefacción se debe a las pérdidas de calor producidas por ventanas mal aisladas o de mala calidad energética, por lo que también habrá que atender a las características térmicas de los acristalamientos. Mediante mejoras en estos sistemas, el consumo energético del edificio se puede reducir hasta un 40%.

También se debe atender a las infiltraciones de aire exterior, instalando puertas dobles o automáticas en los accesos o mejorando los cierres haciéndolos más herméticos.

- Mejoras en iluminación y equipos eléctricos: el consumo energético en una oficina está repartido mayoritariamente entre los equipos de iluminación y el resto de aparatos eléctricos, por lo que cualquier actuación dirigida a reducir este consumo tendrá una repercusión importante en el consumo energético. En este sentido, siempre que sea posible hay que sacar el máximo partido a la luz natural. Para el alumbrado interior, son recomendables los equipos eficientes de iluminación, preferentemente substituyendo fluorescentes y halógenos por LED y dotándolos de una regulación inteligente y detectores de presencia. Para el alumbrado exterior se recomienda substituir proyectores halógenos por LED.

- Mejoras en instalaciones térmicas: los mayores consumos de energía en una oficina media son debidos a los sistemas de climatización. Para reducir el consumo, entre otras cosas podemos substituir viejos equipos de generación de frío y/o calor por otros sistemas más eficientes, optimizar el funcionamiento y mantenimiento de los conductos de ventilación del edificio o reducir los consumos producidos por el agua caliente sanitaria  instalando grifos sensorizados y perlizadores en duchas y grifos.

- Otras medidas: adicionalmente, podemos realizar otros cambios que ayudarán a reducir el consumo energético, como rebajar el consumo de agua y aprovechar las aguas grises para substituir el agua depurada en aquellos casos en que sea posible (agua de cisterna de lavabos y agua de riego); instalar ascensores de última generación que permiten disminuir el consumo entre un 25% y un 40% respecto a los ascensores eléctricos convencionales y en torno a un 60% respecto a los ascensores hidráulicos.; o reducir la energía reactiva mediante la instalación de batería de condensadores.

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