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ENTREVISTA

María del Pilar Pereda, Asesora área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid

“El Plan MAD-RE es un plan anual que ha venido para quedarse y seguir impulsando la regeneración de la ciudad de Madrid”

23/04/2018 - Leticia Duque
Desde el área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, y a través del Plan MAD-RE, María del Pilar Pereda trabaja para lograr la rehabilitación integral, bajo criterios de eficiencia energética y mejora de la accesibilidad, de parte del parque residencial del municipio de Madrid.

María del Pilar Pereda es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Ha desarrollado parte de su trayectoria profesional en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Es miembro de organizaciones y plataformas de arquitectura y eficiencia energética. También es asesor externo en el grupo de trabajo convocado por IDEA para el desarrollo de los procedimientos de calificación de edificios existentes, y vocal de diversos Comités Técnicos de AENOR sobre combustibles, climatización, construcción sostenible, energías renovables y eficiencia energética, entre otros. Además, participa en numerosos proyectos y trabajos editoriales en materia de arquitectura, edificación y rehabilitación eficiente. 

- ¿Qué necesidad real existe en Madrid de rehabilitación de inmuebles? ¿Cuál es su estimación del parque?

Una de las prioridades de la actual corporación municipal es la recuperación de la ciudad existente y, muy concretamente, la rehabilitación integral con criterios de eficiencia energética y con la obligada mejora de la accesibilidad.

Frente a las actuaciones basadas en el planeamiento vigente, PGOUM 1997, que centraba su estrategia en la recuperación del centro histórico y en la creación de grandes nuevos desarrollos periféricos, muchos de ellos parados por la crisis, la actual corporación del Ayuntamiento de Madrid apuesta por la defensa de un modelo de ciudad diseñado y gobernado por sus vecinos y vecinas que quiere hacer de Madrid una ciudad cercana, cohesionada y habitable.

Esta es la base sobre la que se asienta la propuesta de planificación estratégica, articulada en torno a una estrategia global de regeneración de la ciudad existente, entendida como un desarrollo integral de barrios y complementada por estrategias en torno a la movilidad, el espacio público y la rehabilitación de edificios, desde la perspectiva de una nueva cultura de la gestión urbana, en la que la construcción de la ciudad es un hecho colectivo donde el ciudadano se implica en la toma de decisiones.

La ciudad de Madrid cuenta aproximadamente con 1,5 millones de viviendas, de las cuales, un 70% son anteriores a 1980, por lo que fueron construidas precisamente durante los años 60 a 70, cuando no existían exigencias normativas de eficiencia energética.

En cuanto al resto, la mayor parte de viviendas se construyeron durante la burbuja inmobiliaria de los años 90 antes de la implantación del primer Código Técnico de la Edificación, donde la exigencia en eficiencia energética era muy baja. En cuanto a la accesibilidad, en Madrid existen 31.700 edificios de más de 3 plantas sin ascensor, aproximadamente un 55% del total.

No hay que olvidarse tampoco de los estudios de pobreza energética que dejan datos de más de 7.200 muertes prematuras que la pobreza energética se cobra cada año en nuestro país, en el que dos de cada diez hogares no pueden encender la calefacción, ni iluminarse cuando anochece, ante la incapacidad de pagar las facturas energéticas.

Todos ellos parecían indicadores suficientes para decidir intervenir en la ciudad existente y, concretamente, en la corona de barrios de vivienda social, construidos en el período entre 1960 y 1980, con tipología mayoritaria de bloque abierto que presentan importantes deficiencias energéticas y de accesibilidad. Son áreas que requieren una atención prioritaria y donde se han centrado los esfuerzos de renovación, para avanzar en el reequilibrio social y territorial de nuestra ciudad, interviniendo donde han aumentado las desigualdades durante la crisis.

- ¿Cuántos ciudadanos son objeto de esta estrategia y en qué zona? ¿Se expandirá?

En una misma ciudad según las características de cada barrio surge la necesidad de actuar de forma diferente. Según el nivel de vulnerabilidad urbana, la solución pasa por una mayor o menor tutela del proceso desde la Administración y por la integración de soluciones de rehabilitación atendiendo a los problemas sociales y económicos.

Por ello, lo primero que se hizo fue definir lo que se ha denominado Áreas Preferentes de Impulso a la Regeneración Urbana (APIRU).

Para leer la entrevista completa, pinche aquí.

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