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ARTÍCULO TÉCNICO

Escola Virolai, edificio sostenible, sano y flexible

17/07/2019 - Albert López Crespo, arquitecto de Somfy España Miembro del Comité de Mantenimiento en los Edificios de AEM
La forma de enseñar en los centros educativos está cambiando. Las aulas disponen de pantallas o Smart TV en lugar de pizarras con tiza; el portátil está sustituyendo a los libros; las mesas y las sillas tienen ruedas para cambiar la forma de impartir la clase. Y las aulas se deberían poder agrupan o separar según la asignatura impartida.

Es importante proyectar las nuevas Escuelas de Energía Casi Nula (EECN) mediante una optimización de las condiciones lumínicas en cada momento de la clase, con una temperatura ideal en las aulas y un ambiente o aire con unas condiciones perfectas para maximizar la atención de los alumnos. En otras palabras, luz natural más temperatura óptima más aire limpio con el máximo confort y mínimo consumo energético con la máxima flexibilidad.

Maratón del ahorro energético

En Cataluña, la Dirección Estrategia y Cultura de la Sostenibilidad, en colaboración con la Agencia Catalana de la Energía, está liderando un proyecto denominado Maratón del ahorro energético. Se trata de una nueva cultura energética dentro de los colegios. Es una campaña de sensibilización y buenas prácticas en el uso y consumo de la energía, además de conseguir una lucha en paralelo contra la pobreza energética. Los argumentos se basan en la importancia de que todas las personas que trabajan o hacen uso de los edificios y equipamientos municipales sean conscientes de la energía, el agua o la calefacción que consumen. Casi 50 edificios y equipamientos municipales de todos los distritos participarán en el maratón. Esto significa que las personas que trabajen o hagan uso del equipamiento deberán fijarse muy bien en cómo consumen energía. El agua y la energía son recursos finitos y el uso abusivo tiene consecuencias para el conjunto del planeta. Reducir el consumo de energía ayuda a combatir los efectos del cambio climático. Los objetivos eran reducir un 10% los consumos de electricidad y gas en los equipamientos participantes y destinar dicho ahorro conseguido contra la pobreza energética.

El proyecto empieza con 47 edificios, de los cuales hay diez escuelas tanto públicas como privadas. La Escola Virolai es una de ellas. La sostenibilidad y el ahorro energético ya son parte de la educación de los alumnos; y no es un tema que solo sea responsabilidad del personal de mantenimiento. Todos los alumnos en la escuela están concienciados de su responsabilidad social con el planeta y el medio ambiente mediante su implicación en el ahorro energético. Hay un cambio generacional en la forma de entender la implicación y la actitud frente al cambio climático.

Los consejos eran muy sencillos y prácticos: temperatura máxima en invierno 21º C, y en verano, la mínima 26º C; máxima luz natural; y apaga las luces y los ordenadores antes de salir (Figura 1).

El cambio climático

Los centros educativos tienen un calendario escolar que va desde el 12 de septiembre hasta el 22 de junio, aunque los colegios realmente solo cierran el mes de agosto, el resto de meses sigue parcialmente abierto. Una de las razones es que, durante los meses más calurosos, la productividad baja muchísimo si el aula está por encima de los 30º C en verano. Climatizar las aulas tenía un coste muy alto para un periodo de tiempo muy pequeño. Actualmente los periodos de más calor están aumentando, y pueden ir desde mayo hasta octubre, por lo que los centros educativos están ya buscando opciones para evitar el sobrecalentamiento de las aulas. Las opciones actuales son bajar las persianas para bloquear la radiación solar, pero esto provoca encender las luces, tener un ambiente muy cargado e incluso mal olor, y una sensación extraña de que fuera hace un día soleado y dentro del aula están las luces encendidas.

Una opción es instalar aire acondicionado para quitar el exceso de calor interior, pero dicha solución no evita bajar las persianas por la excesiva luminosidad y los deslumbramientos. Otra opción propuesta es un control solar externo con toldo vertical guiado automatizado, que permite la visión del exterior y la mejora en los biorritmos de los alumnos y profesores. También el tejido técnico microperforado del toldo evita y bloquea la entrada de la radiación solar en un 97% y, además, gradúa y optimiza la intensidad de la luz de las aulas.

Consideramos que un tema interesante es la flexibilidad del control solar automático, que funciona de forma global en todo el edificio en función del sol, el horario y el viento. Tiene una ventaja: cada aula dispone de un mando a distancia personalizado para que pueda optimizar la luz natural y la temperatura de la sala para una actividad concreta. Si no se acciona el mando en treinta minutos, el aula vuelve a la función global del edificio.

Un ejemplo de ello es la Escola Virolai, donde ya se ha implementado la eficiencia energética en 29 de las 49 aulas en un edificio construido en el año 1963. Los trabajos de reforma de la fachada consisten en sustituir parte de la carpintería y vidrios de las ventanas actuales, mejorar el aislamiento térmico de la fachada e implementar toldos verticales automáticos en los huecos de ventanas. Dichas reformas, incluyendo control solar automático, se integran en los huecos arquitectónicos para conseguir un valor añadido con la nueva imagen arquitectónica de la Escola Virolai (Figura 2). Es una reforma integral del edificio que se está realizando en los periodos vacacionales para no afectar al funcionamiento escolar. Es un proyecto para los próximos tres años con el objetivo de conseguir un Edificio de Energía Casi Nula con el propósito claro de integrar la sostenibilidad y eficiencia energética en 2020.

En la Figura 3 podemos ver en el aula cómo en la zona de la izquierda el sol incide, pero está controlado por el toldo vertical guiado. En cambio, en las ventanas de la derecha el toldo está subido, debido a que no incide el sol y no es necesario accionarlo. Con este sencillo sistema de gestión, un profesor puede controlar los tres o cuatro toldos por aula con un solo mando y, según la asignatura y tecnología utilizada (proyector, portátil, Smart TV, pizarra con tiza, etc.), adecuar en cada momento las condiciones de luz y temperatura.

Como anécdota podemos ver en la parte superior de las ventanas las diferentes opciones (veneciana interior) que se han ido instalando. La dirección del centro nos ha comentado que cualquier solución por el interior del aula se rompe con la apertura de las ventanas. Por tanto, la solución ha de ser por el exterior de la fachada.

El control solar automático con toldo exterior guiado está colocado bajo el dintel con unas dimensiones de cofre de solo 13 x 13 cm. Estas cifras tan reducidas han permitido poder situarlo allí sin necesidad de obras. La solución externa, además, facilita la apertura de las ventanas permitiendo una ventilación del aula sin tener que modificar la posición del toldo. Esta sencilla solución del toldo bajado bloqueando la radiación solar, pero permitiendo la entrada del aire, está muy bien valorada, debido a que no tiene ningún coste energético y evita la acumulación de CO o PPM en las aulas. Hay que comentar que, en el nuevo edificio, que fue inaugurado en 2015, también se incorporaron las soluciones de control solar automático exterior; es decir, la solución se puede instalar en un edificio de obra nueva o bien en uno que se vaya a reformar.

En resumen, con una solución de control solar automático exterior es posible optimizar la luz natural y temperatura interior mediante un sistema muy sencillo (sin libro de instrucciones) que, a fecha de hoy, manejan, de forma global en el edificio, el personal de mantenimiento y, de manera personalizada por aula, el profesorado. La solución de la fachada dinámica es una innovación en la fachada tradicional que incorpora un control solar automático, lo que mejora (Figura 4) el control lumínico, optimizando la luz natural y minimizando el uso de luz artificial; el control térmico, manteniendo la temperatura de confort entre 21º C (invierno) y 26º C (verano); y la ventilación natural, permitiendo la eliminación de olores molestos.

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