David Martínez.
David Martínez Global Director FMHOUSE

Las «nuevas» personas y el teletrabajo

Teletrabajar.

La crisis del COVID-19 será recordada, entre otras cosas, como un experimento social sin precedentes. Se ha testeado la paciencia de las personas, sacando lo mejor y a veces lo peor de cada uno. Los efectos psicológicos y los cambios de costumbres que se están detectando, hacen que tengamos que replantearnos ciertos aspectos cuando todo esto acabe. El ocio, el turismo o la cultura están pendientes de cómo se van a comportar sus ‘clientes’ para posicionarse en un nuevo mercado. Vamos a centrarnos en empresas con espacios corporativos, ya que, aunque cada uno decide si viaja, si va al teatro o si sale a cenar, el ir a la oficina no es algo que se pueda decidir libremente. En este marco, se está hablando mucho del teletrabajo.

Merece la pena recordar que el teletrabajo no es algo nuevo. Desde que no estamos atados a cables, ya sean del teléfono, del ordenador o de la red de datos, se puede teletrabajar. Y eso es lo que hacemos al contestar una llamada o un correo desde el coche o comiendo fuera de la oficina. El tema es el número de horas que mantienes esa situación, cuántos días a la semana y con qué medios cuentas para hacerlo. También hay que tener en cuenta lo que en FMHOUSE llamamos la PERCHA: La P del permiso, aunque en este caso sea obligado; la E del espacio, dedicado y preferiblemente separado; la R de recursos, buena conexión, una pantalla grande y un ratón, esto no es ninguna tontería, se nota mucho en la productividad; la C de confort, desde la iluminación, la mesa o la silla, a tener algo para los pies; La H de horario, esto es importante, si no acabarás deambulando y se te pasará el día. Y la A de actitud: vístete, come y bebe como si fueras a trabajar, no como si estuvieras de vacaciones y de vez en cuando trabajaras.

El teletrabajo no es algo nuevo. Desde que no estamos atados a cables, ya sean del teléfono, del ordenador o de la red de datos, se puede teletrabajar

Aparte de la carencia de alguno de estos elementos, otro factor que ha influido en el trabajo remoto es que los que son padres se convierten en profesores, cocineros y expertos en entretenimiento. No tienen bastante con adaptarse al entorno, que además les han mandado del colegio deberes, prácticas y trabajos manuales. Hay que hacer desayunos, comidas y cenas para toda la familia. Una compañera nos dijo el otro día que estaba haciendo un instrumento musical con elementos reciclables, por lo menos se desarrolla la imaginación. Y todo esto en el mismo espacio donde se trabaja.

Pero no todo sucede dentro de casa. Para poder teletrabajar, los responsables de los equipos a todos los niveles deben borrar de la cabeza preguntas como ¿dónde estás?, ¿dónde estabas que te he llamado varias veces? o ¿qué estás haciendo? Si para dirigir bien hay que saber delegar, para poder teletrabajar hay que poder confiar. Aunque es cierto que esa confianza debe ser mutua entre la empresa y los empleados, siempre va a comenzar en las organizaciones, ya que depende de ellas que sea una realidad o no. Lo que suceda a partir de ahora no está claro, lo que sí es seguro es que el teletrabajo va a estar en las mesas de dirección esperando una decisión.

Si tomamos algunos datos que rodean este escenario, vemos que el uso de la tecnología en estos meses de confinamiento nos ha dado entre 5 y 7 años de madurez en los procesos de digitalización. Aunque la cifra varía dependiendo de las fuentes, el avance es claro y hay que aprovechar el momento. Dicho esto, vamos a hacer un cálculo rápido. Si hay menos personas en un mismo espacio, el ratio de ocupación baja y el coste por empleado sube considerablemente. Este dato va a estar en la cabeza de todos los directores generales y visto como un posible foco de ahorro, seguro.

Si para dirigir bien hay que saber delegar, para poder teletrabajar hay que poder confiar

El primer pensamiento puede ser reducir metros, pero eso no es sencillo por distintos factores. El más directo es la limitación vinculada a los contratos de alquiler, pero también existe un temor declarado al futuro cercano: “¿Y si hay que volver a la situación anterior?”, nos dicen algunos responsables del Corporate Real Estate. Lo que sí que no se está haciendo es planificar nuevos espacios. De hecho, grandes corporaciones han parado sus proyectos de nuevas oficinas, como es el caso de la sede central de JPMorgan en US. El mensaje es prudencia y esperar.

La mayoría de las empresas ya están planificando una vuelta escalonada al trabajo, en función de la criticidad del puesto y de las medidas de seguridad y restricciones que se vayan a implantar. Hay otras que han dicho a sus trabajadores que no será necesario regresar hasta finales de 2020, y las hay que extienden esa fecha hasta 2021, como Facebook, Google o AMEX. Las más avanzadas van a aceptar el teletrabajo de forme indefinida, así lo ha confirmado el CEO de Twitter. Lejos de opinar cual es la mejor opción, creemos que es interesante conocer lo que otros están haciendo. No hay una receta mágica, cada empresa es diferente y en función del negocio, tomará sus propias decisiones.