El pasado verano, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid aprobó su Agenda Rivas 2030, siendo la Smart City una de sus ocho dimensiones y en línea con su trayectoria hacia la descarbonización. Entre sus objetivos, busca lograr una ciudad energéticamente neutra, por lo que trasciende en el día a día de los gestores energéticos. Para ello se valen de la innovación digital con diversas herramientas innovadoras y habilitadoras de capacidades para garantizar crecimiento de los servicios esenciales a la ciudadanía, manteniendo un equilibrado nivel de rendimiento energético.
Una de estas herramientas es la plataforma de gestión inteligente de alumbrado público. Hoy controla la intensidad lumínica de más de 10.000 luminarias LED que, con base en el protocolo DALI, reciben una programación estacional ajustada legalmente a cada entorno y servicios asociados (colegios, recinto ferial, etc.), con la que se logra acumular un mayor ahorro energético.
De gran utilidad son las apps de ciudad dedicadas, para que, con la contribución de la ciudadanía, el mantenimiento y operación del sistema se mantenga con óptimos resultados para la seguridad vial.
Con perspectivas a futuro, se han probado tecnologías de alimentación solar para las luminarias, trasladando a los partners tecnológicos los puntos de adaptación a la ciudad requeridos que permitan su viabilidad e implantación, dada su ya probada alternativa en nuevas zonas angostas, para cuyo entorno sin duda resultan ser la mejor alternativa.
Cabe mencionar la búsqueda continua del aprovechamiento de su infraestructura para dotar de otros servicios de valor añadido basados en cámaras, wifi, riego inteligente y potencialmente puntos de recarga VE que pueden ser escalables vía proyectos como Smart EPC.
Herramientas para optimizar energía
Por otro lado, herramientas basadas en sistemas SCADA llevan años controlando los consumos de utilities (agua, gas, luz). Recientemente, con la producción de energía solar fotovoltaica en muchos de los más de 80 edificios municipales, ha contribuido a ahorros de tres millones de euros en el mercado de venta directa de energía, en el que el Ayuntamiento opera ya desde hace cinco años.
Es relevante observar que la usabilidad de estas herramientas permite a personal ajeno a la tecnología, como en las conserjerías de los colegios CEIP, optimizar la eficiencia energética, y que gracias al empoderamiento del propio alumnado en el proyecto 50/50 permite superarse año a año, asentando la conciencia sobre el ahorro y actuando en consecuencia con resultados gratificantes para todos y todas.
A día de hoy, resultan de especial calado los planes de rehabilitación energética global, vía PIREP del centro cultural García Lorca con fondos Next Generation. Otros proyectos también se podrán acometer en base a la participación de empresas de servicios energéticos (ESE), considerando el Sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) un instrumento de monetización que beneficie a todas las partes, público y privadas.
Obviamente, si un CAE equivale a un ahorro de energía final de 1 kWh, para poder obtenerlo se deberá tener monitorizada la energía consumida antes y después de acometer las actuaciones de mejora de la eficiencia energética en un determinado proyecto, monitorización que el Ayuntamiento de Rivas ya ha implementado en el casi centenar de edificios y otras infraestructuras o espacios públicos que gestiona.
Certificados de eficiencia energética
Además, la progresiva instalación de puntos de recarga públicos de vehículos eléctricos (27 actualmente) contribuyen a promocionar además una movilidad en la smart city más limpia y sostenible.
La iniciativa del Ayuntamiento en términos de sostenibilidad energética trasciende al global de municipio y se extiende hasta la promoción de la capacitación de su ciudadanía, valiéndose de su Oficina de Transformación Comunitaria (OTC Rivas), que ofrece jornadas, talleres, cursos formación, asesoría y consultoría sobre la constitución de comunidades energéticas, así como sus aportaciones en este ámbito al incipiente proyecto europeo Power-E-COM.
Todo es poco a tenor de, por ejemplo, la nueva Directiva (UE) 2024/1275 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de abril de 2024, relativa a la eficiencia energética de los edificios, que busca reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, promoviendo la adopción de energías renovables, y cuyos certificados de eficiencia energética deberán mostrar en su portada, como mínimo, los siguientes elementos:
a) La clase de eficiencia energética.
b) El uso anual de energía primaria calculado en kWh/(m2 .a) (Energía primaria por unidad de superficie al año).
c) El uso anual de energía final calculado en kWh/(m2 .a).
d) La energía renovable producida in situ en % del uso de energía.
e) Las emisiones de gases de efecto invernadero operativas [kg de CO2/ (m2 .a)] y el valor del potencial del Calentamiento Global del edificio (PCG) a lo largo del ciclo de vida, si se conoce.
El Ayuntamiento de Rivas colaborará de nuevo dentro del grupo de trabajo de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), que evaluará los posibles efectos de la misma, trasladando a todos los actores involucrados aquellas aportaciones que sean adecuadas o les sean requeridas.
Finalmente, iniciativas como el pasado evento organizado por el Ayuntamiento de Rivas: I Encuentro de ciudades y territorios energéticamente y digitalmente sostenibles, contribuyen a poner en valor la capacidad actual y futura de nuestras entidades para alcanzar su propio grado de soberanía energética.







