Para situar al lector, ¿cómo describiría en pocas frases qué es buildingSMART y cuál es su misión en el sector AECO?
buildingSMART es una asociación internacional, neutral y sin ánimo de lucro, que desarrolla estándares (openBIM) que permitan que todas las organizaciones del sector AECO puedan intercambiar y gestionar información independientemente del software que utilicen. De este conjunto de estándares, el más popular es IFC, que además es un estándar ISO y es utilizado por toda la industria.
En el capítulo español, buildingSMART Spain, trabajamos principalmente en promover la adopción de esos estándares. Para ello, publicamos guías, casos de uso y desarrollamos jornadas y talleres, actuando como punto de encuentro neutral entre administraciones, empresas y profesionales. Podemos decir que somos un catalizador para aumentar el nivel de madurez BIM del sector.
¿En qué momento cree que se encuentra la madurez de BIM y, en particular, OpenBIM en nuestro país, especialmente si hablamos de su aplicación al Facility Management?
En España podemos decir que BIM está razonablemente consolidado en diseño y cada vez más en construcción, sobre todo en grandes proyectos en el ámbito de la obra pública, donde ya existen requisitos BIM en muchas licitaciones, tal y como se recoge en nuestro estudio del nivel de adopción de BIM en España que publicamos a principios de 2025.
En operación y mantenimiento la foto es más desigual: hay propietarios muy maduros y otros aún en fase de pilotos. Los más maduros, sobre todo grandes propietarios de infraestructuras, ya están explotando modelos BIM y datos openBIM para FM, pero aún son una minoría. El grueso del mercado está en una fase de “pilotos avanzados”: se ve el potencial, pero todavía cuesta integrarlo de forma sistemática en los procesos de gestión de activos y servicios. En cuanto a OpenBIM, lo importante es que la conversación sobre interoperabilidad llega cada vez antes. Hoy muchos propietarios ya preguntan por IFC y por modelos de datos sostenibles en el tiempo, porque saben que van a convivir con esa información durante décadas. Esa es la verdadera señal de madurez.
Si tuviera delante a un director de Real Estate o a un responsable de FM, ¿cómo le explicaría de forma muy práctica qué es OpenBIM y por qué debería importarle desde el punto de vista del negocio?
Se lo explicaría así: OpenBIM es la manera de asegurarse de que la información crítica de sus activos no queda cautiva de ninguna herramienta de software ni proveedor.
En la práctica significa que, por un lado, la información que le llega a operación desde la etapa de proyecto y obra, viene en un formato fiable y reutilizable. La otra gran implicación es que puede migrar de plataforma sin perder información tan valiosa como el inventario de espacios, la documentación técnica o el histórico de mantenimiento, pudiendo cambiar de plataforma tecnológica sin perder los datos.
Desde el punto de vista de negocio, por tanto, OpenBIM reduce riesgos (dependencia de proveedor, pérdida de conocimiento, migraciones dolorosas) y protege el valor de sus activos. Cuando la información es interoperable y está bien estructurada, vender, auditar, certificar o reconvertir un activo es más rápido, más transparente y más barato.
En buildingSMART consideráis el Facility Management como una pieza esencial en la continuidad del ciclo de vida del activo. ¿Qué está cambiando realmente en la relación entre diseño–construcción y operación–mantenimiento?
Lo que está cambiando es que FM participa desde el inicio. En lugar de recibir un edificio terminado con cajas de planos y documentación dispersa, los gestores empiezan a definir requisitos de información desde la fase de estrategia y diseño.
Gracias a marcos normativos como la serie de normas UNE-EN ISO 19650 y a las guías que desarrollamos, los propietarios pueden especificar qué datos necesitan para operar el activo, en qué formato los quieren, con qué nivel de detalle los necesitan y en qué momento del proceso los quieren recibir.
Esto provoca un cambio cultural muy relevante: el diseño y la construcción dejan de optimizarse solo en clave de coste y plazo de obra y empiezan a optimizarse pensando en costes de ciclo de vida, mantenibilidad, eficiencia energética y calidad de la experiencia del usuario final.
¿Cuáles son hoy los usos de BIM más maduros y realistas en la fase de operación y mantenimiento de edificios e infraestructuras?
Los usos más sólidos para gestión de activos hoy son: inventario estructurado de activos y espacios; mantenimiento apoyado en modelo; eficiencia energética basada en datos; y gestión documental centralizada en un CDE.
Inventario estructurado de activos y espacios. Usar modelos BIM y estándares openBIM para disponer de un inventario fiable de espacios, equipos, sistemas y relaciones entre ellos. Es la base para cualquier CAFM/CMMS solvente. Gestión del mantenimiento. Vincular el modelo con las órdenes de trabajo, planes de mantenimiento y documentación técnica de forma que el técnico sabe qué hay, dónde está y qué historial tiene antes de intervenir.
Apoyo a la eficiencia energética y a la certificación. Utilizar los modelos para entender mejor envolventes, sistemas, zonificación y ocupación y así optimizar consumos, programar mejoras o agilizar auditorías y certificaciones.
Gestión documental y cumplimiento normativo. Centralizar en un entorno de datos común (CDE) la documentación as built, manuales, certificados y actas de inspección, vinculados a los elementos del modelo.
No son usos espectaculares. Son usos de impacto real que requieren disciplina y buena gobernanza de la información. Ahí es donde las guías y estándares aportan mucho valor y cuando existe esa correcta gobernanza, el salto es innegable.
Actualmente estáis actualizando la “Guía BIM para Propietarios y Gestores de Activos”. ¿Qué os ha llevado a impulsar esta revisión ahora y qué peso va a tener la visión del Facility Management en esta nueva versión?
La primera edición de la guía se publicó en 2020, en un momento en el que muchos propietarios empezaban a plantearse BIM y openBIM de forma estratégica.
Desde entonces, el contexto ha evolucionado: más licitaciones BIM, madurez creciente en ISO 19650, avance de los gemelos digitales y una sensibilidad mucho mayor hacia los costes de ciclo de vida, la sostenibilidad y la calidad de la información.
Actualizarla ahora nos permite incorporar lecciones aprendidas de estos años de implantación real, incluir nuevos casos de uso de BIM para operación, mantenimiento y gestión de portfolio o conectar la guía con otros recursos que hemos desarrollado en esto años.
La visión de Facility Management va a tener un peso central. Queremos que la guía responda a preguntas muy concretas de un gestor de activos como qué pedir, cómo pedirlo, cómo evaluar propuestas o qué indicadores usar para saber si BIM y openBIM le están aportando valor en explotación.
Si un propietario o gestor de activos solo pudiera quedarse con tres mensajes clave de la nueva guía, ¿cuáles le gustaría que fueran?
Tres ideas esenciales: primero, el propietario debe liderar la información; si no define lo que necesita, otros lo harán por él. Segundo, lo importante no es el modelo, sino el dato que alimenta procesos reales de negocio. Tercero, pensar en el ciclo de vida y en estándares abiertos no es una decisión tecnológica, sino de gestión del riesgo a largo plazo. Las decisiones que tome hoy sobre cómo estructurar y almacenar la información condicionarán su flexibilidad durante las próximas décadas.
Cuando hablamos de gestionar activos a largo plazo, el dato es el centro. ¿Qué papel juegan los estándares abiertos en la construcción de un dato fiable para todo el ciclo de vida del activo y la futura implantación de gemelos digitales?
Los estándares abiertos, como se ha dicho, son el idioma común que permite que el dato sobreviva a cambios de herramientas, proveedores y generaciones de profesionales. Entre estos estándares abiertos destacaría dos por su impacto directo en los gestores de activos:
En primer lugar, IFC, que ofrece una estructura estandarizada para describir espacios, elementos, sistemas y las relaciones entre ellos. Es por tanto la base para la creación del gemelo digital y los sistemas de gestión de activos.
Y, en segundo lugar, IDS, el estándar que permite digitalizar los requisitos de información y, por tanto, asegurar que las necesidades del gestor del activo están presentes desde las fases tempranas del proyecto.
Se habla mucho de gemelo digital. Desde la perspectiva de buildingSMART, ¿qué diferencia a un modelo BIM de un verdadero gemelo digital operativo para FM? ¿Qué requisitos mínimos debería cumplir?
Un modelo BIM es una fotografía técnica del activo y, por lo general, previo al propio activo. Un gemelo digital operativo es ese modelo conectado con la realidad: sistemas, sensores, mantenimiento, energía, ocupación…
Desde nuestra perspectiva, un gemelo digital orientado a FM debe cumplir, como mínimo, cuatro condiciones muy claras:
Un modelo de información basado en estándares abiertos (IFC y clasificaciones consistentes) que funcione como la estructura vertebral del gemelo y garantice continuidad del dato en el tiempo.
Integración real con los sistemas operativos de la organización: CMMS/ CAFM, BMS, contadores energéticos, plataformas de reservas y cualquier otra fuente que aporte información relevante para la operación.
Una gobernanza del dato sólida, con roles, responsabilidades y flujos de actualización perfectamente definidos. Sin esto, el gemelo digital se degrada muy rápido.
Capacidad de análisis y retorno, es decir, que no se limite a mostrar información, sino que genere conclusiones accionables que apoyen decisiones de mantenimiento, inversión y operación. Sin estos elementos, especialmente el de integración, corremos el riesgo de llamar gemelo digital a lo que en realidad es un visor BIM avanzado.
La Inteligencia Artificial muchas veces se menciona de forma genérica. ¿Qué casos de uso de IA ve hoy más maduros y aplicables al día a día del FM (mantenimiento predictivo, optimización energética, análisis de ocupación, etc.)?
Hoy ya podemos hablar de casos de uso de IA plenamente implantados en proyectos reales, y no de promesas a futuro. Yo los agruparía en tres ámbitos.
El primero es el de mantenimiento y operaciones inteligentes. La IA está ayudando a detectar anomalías en equipos antes de que se conviertan en averías críticas, utilizando históricos de sensores y patrones de comportamiento. También permite priorizar automáticamente las órdenes de trabajo según su impacto real en el servicio o en la seguridad, y acompaña al técnico en campo con asistentes que le facilitan instrucciones, documentación e históricos directamente vinculados al activo.
El segundo ámbito es el de la eficiencia energética y el confort. Aquí vemos modelos capaces de ajustar consignas y horarios en función del uso real de los espacios, de la climatología o incluso de los precios de la energía. Son capaces de identificar ineficiencias que a simple vista pasan desapercibidas: equipos mal configurados, solapes de sistemas o funcionamientos incoherentes con la ocupación.
Y el tercer ámbito es el de la gestión del espacio y la experiencia del usuario. El análisis de ocupación permite optimizar layouts, planificar mejor los turnos de limpieza o diseñar políticas más ajustadas de trabajo híbrido.
Además, empiezan a aparecer servicios personalizados que mejoran la experiencia del usuario a partir de sus patrones de comportamiento.
Pero hay un elemento común a todos ellos. Sin datos bien estructurados y sin modelos OpenBIM que actúen como el mapa fiable del activo, la IA solo genera pilotos difíciles de mantener. Cuando la base de información es sólida, estos casos de uso sí escalan y aportan valor real.
¿Cuáles son las principales barreras que todavía frenan la adopción de OpenBIM y de estas tecnologías digitales avanzadas (IA, Big Data, gemelo digital) en la gestión de activos y servicios?
En mi experiencia, las principales barreras no son tecnológicas, sino organizativas. Sigue existiendo una percepción muy extendida de que BIM y OpenBIM pertenecen a la obra y no a la gestión estratégica de activos. Esto condiciona cómo se entiende su valor y en qué momento se incorpora.
A ello se suma una falta de competencias en el lado del propietario y del Facility Management. Muchos gestores reconocen que no tienen el lenguaje técnico o los recursos internos necesarios para exigir bien estas soluciones, lo que les coloca en una posición más reactiva que proactiva.
Los modelos de contratación tampoco ayudan: cuando una licitación se decide únicamente por precio y plazo de obra, la calidad y la continuidad del dato para operación quedan en un segundo plano. Y, en paralelo, persiste un cierto miedo a la complejidad y a la dependencia tecnológica, cuando precisamente OpenBIM está diseñado para mitigar ese riesgo y proteger al propietario a largo plazo.
Desde buildingSMART trabajamos justamente en desmontar estas barreras. Lo hacemos con guías, formación y casos de éxito que demuestran que la adopción de OpenBIM y de tecnologías avanzadas puede hacerse de forma gradual, bien gobernada y, sobre todo, alineada con los objetivos de negocio del propietario.
Por último, ¿desea añadir algo más?
Me gustaría subrayar que estamos en un momento especialmente relevante para el FM. Durante años, la conversación BIM se ha centrado en proyecto y obra. Ahora le toca al FM ocupar el lugar que le corresponde en la toma de decisiones.
Mi mensaje para los propietarios y gestores de activos es muy sencillo: no esperen a que BIM llegue desde fuera. Tomen la iniciativa, definan sus requisitos y apuesten por estándares abiertos que garanticen continuidad del dato y libertad a largo plazo. Ese paso marca la diferencia.
Desde buildingSMART Spain estamos impulsando ese cambio. Contamos con comisiones técnicas y grupos de trabajo y ponemos a disposición del público recursos que facilitan avanzar con rigor y sin improvisaciones. Para cualquier organización que quiera formar parte de esta conversación, aprender de otros y contribuir a impulsar el estándar, nuestra comunidad es un espacio natural donde hacerlo.






