Aitor Perfecto Commercial Director PH Iberia Professional Hygiene SalesTork (Essity)

Tork: "La higiene inclusiva propone, en esencia, una mirada más humana y más consciente sobre espacios que utilizamos todos los días"

Aitor Perfecto

La higiene inclusiva es un concepto apadrinado por Tork que propone, en esencia, «una mirada más humana y más consciente sobre espacios que utilizamos todos los días». Según Aitor Perfecto, «no es un concepto accesorio ni una tendencia pasajera: es un pilar clave para el bienestar, la salud pública y la participación de todas las personas en la vida diaria». En esta entrevista abordamos con Perfecto las barreras pero también las soluciones para que todas las personas pueden sentirse seguros y cómodos en cualquier aseo o espacio de higiene público.

¿Qué entendemos realmente por higiene inclusiva?

La higiene inclusiva propone, en esencia, una mirada más humana y más consciente sobre espacios que utilizamos todos los días; pero que rara vez analizamos en profundidad. No es un concepto accesorio ni una tendencia pasajera: es un pilar clave para el bienestar, la salud pública y la participación de todas las personas en la vida diaria.

Desde Tork defendemos que hablar de higiene inclusiva es hablar de dignidad, porque ningún aspecto cotidiano debería convertirse en un obstáculo que condicione la autonomía o la seguridad de una persona. Para comprenderlo bien, basta con pensar en lo que implica utilizar un aseo público fuera del entorno doméstico. Es un momento de necesidad, de vulnerabilidad y, al mismo tiempo, un punto de contacto con la infraestructura de una ciudad, un negocio o una institución. En ese pequeño gesto se pone a prueba la capacidad de una sociedad para integrar y respetar las diferencias: la edad, la movilidad, las condiciones dermatológicas, las limitaciones temporales, los cambios físicos tras una cirugía, o simplemente la ansiedad que puede generar un entorno poco adaptado.

Cuando en Tork hablamos de higiene inclusiva, hablamos de eliminar barreras —tanto visibles como invisibles— para que cualquier persona pueda entrar en un baño público y sentirse segura, cómoda y respetada. Hablamos de un compromiso colectivo que empieza por crear conciencia y unificar el lenguaje, para que el sector y la sociedad puedan avanzar en la misma dirección. Porque, en última instancia, lo que ocurre dentro de los aseos públicos dice mucho del tipo de sociedad que aspiramos a ser.

¿Cuáles son esas barreras que pueden dificultar el uso de un aseo público?

Aunque los aseos públicos forman parte esencial de la infraestructura de cualquier espacio —ya sea un restaurante, una oficina o un centro comercial—, no siempre responden a las necesidades reales de quienes los utilizan. Una investigación reciente en España revela que el 40% de las personas siente ansiedad o incomodidad al usarlos. Y esta cifra no refleja un malestar puntual: muestra una problemática estructural que afecta a colectivos muy diversos.

Las barreras  pueden agruparse en tres niveles:

  • Barreras físicas. Aquí se incluyen elementos como cabinas demasiado estrechas, puertas difíciles de accionar, grifos que exigen fuerza o dispensadores pensados para manos completamente funcionales. Para una persona con artritis, para un padre que cambia a su bebé o para alguien que se recupera de una cirugía, estos pequeños detalles pueden convertir un gesto cotidiano en una experiencia frustrante. Es en estas situaciones donde se percibe claramente que el diseño no siempre tiene en cuenta la diversidad funcional real de los usuarios.
  • Barreras de privacidad. El baño debería ser uno de los espacios donde la intimidad esté garantizada. Sin embargo, muchas personas se encuentran con puertas que no cierran adecuadamente, con sanitarios demasiado expuestos o con falta de separación acústica. Para quienes sufren paruresis —una condición más común de lo que se piensa—, la ausencia de privacidad puede bloquear por completo la capacidad de usar un baño público.
  • Barreras sensoriales, dermatológicas o psicológicas. Un jabón inadecuado puede desencadenar un brote en personas con dermatitis atópica; un olor intenso o un exceso de ruido puede resultar abrumador para personas neurodivergentes; y un aseo visiblemente sucio puede provocar ansiedad profunda en quienes conviven con un trastorno obsesivo-compulsivo. Son barreras poco visibles, pero tremendamente determinantes.

Todas estas realidades afectan a cómo disfrutamos del ocio, cómo trabajamos o cómo nos movemos por la ciudad. Y también influyen directamente en el rendimiento económico de los establecimientos: menos comodidad implica estancias más cortas, menor satisfacción y, en muchos casos, pérdida de fidelización.

«Cuando en Tork hablamos de higiene inclusiva, hablamos de eliminar barreras —tanto visibles como invisibles— para que cualquier persona pueda entrar en un baño público y sentirse segura, cómoda y respetada»

¿Y qué impacto tienen esas “barreras invisibles” en el día a día?

El impacto es profundo y, en muchos casos, silencioso. Cuando el uso de un aseo genera preocupación, incomodidad o inseguridad, las personas cambian su comportamiento casi sin darse cuenta. El estudio Tork Insight refleja que:

  • El 26% de los usuarios reduce el tiempo de estancia en un establecimiento si el baño está en mal estado.
  • Más del 16% evita beber o comer para no tener que usar el aseo.
  • Muchos empleados condicionan incluso su retorno a la oficina en función de la experiencia que tienen en estos espacios.

Esto no es solo un problema de diseño: afecta al bienestar emocional, a la salud y al uso pleno de los espacios públicos.

Además, las barreras invisibles son, especialmente sensibles, para ciertos colectivos:

  • 3 millones de personas mayores de 80 años, que se encuentran con diseños más centrados en la estética que en la usabilidad.
  • Más de 6 millones de personas con incontinencia, que pueden sentirse observadas o juzgadas.
  • Entre 2 y 3 millones que conviven con enfermedades inflamatorias intestinales.
    1,5 millones con dermatitis atópica.
  • 400.000 personas con trastorno obsesivo-compulsivo.

Hablamos de cifras que evidencian la magnitud de una realidad que no solemos ver; pero que condiciona la capacidad de millones de ciudadanos para participar plenamente en la vida social.

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El estudio Tork Insight 2025 pone el foco en esta realidad. ¿Cuáles son sus principales conclusiones?

El estudio Tork Insight 2025 recoge información valiosa sobre cómo se perciben y utilizan los aseos públicos en España. Entre sus conclusiones destacan tres hallazgos clave:

  1. La magnitud del problema. El 40% de la población convive con una condición física que dificulta el uso de estos espacios y otro 40% siente incomodidad o ansiedad al utilizarlos.
  2. La invisibilidad de la mayoría de las barreras. El 95% de las condiciones que dificultan el uso del baño no son visibles. Esto significa que la mayoría de los problemas no se reflejan en una silla de ruedas o en un bastón, sino en diferencias sensoriales, dermatológicas, emocionales o de movilidad leve que no suelen integrarse en el diseño.
  3. El impacto emocional y conductual. Una mala experiencia en un baño genera emociones negativas que se traducen en comportamientos concretos: uno de cada cuatro españoles ha dejado de visitar un lugar por el mal estado del baño.

El estudio confirma algo que desde el sector ya intuíamos: que la higiene no es solo una cuestión operativa o estética, sino un elemento central para la inclusión, la salud y la fidelización de usuarios y clientes.

¿Cuál es el objetivo del estudio?

La misión de Tork con este estudio es promover una reflexión profunda y una acción decidida. Nuestro objetivo es:

  • Poner datos sobre la mesa que demuestren la necesidad de mejorar los aseos públicos.
  • Visibilizar barreras que habitualmente pasan desapercibidas.
  • Impulsar un cambio real en cómo se diseñan, mantienen y gestionan estos espacios.
  • Reforzar la idea de que un aseo bien cuidado no es un lujo, sino un derecho fundamental vinculado al bienestar físico y mental.

Queremos que empresas, administraciones públicas y gestores de infraestructuras incorporen la higiene inclusiva como un criterio estratégico, no como un elemento accesorio.

¿Quién debería impulsar estos cambios?

La responsabilidad es compartida. Las administraciones públicas desempeñan un papel esencial en la regulación y en la creación de estándares mínimos que garanticen accesibilidad, seguridad y calidad. Pero el sector privado, especialmente en áreas como la restauración, el retail, el turismo o las oficinas, también tiene un rol determinante.

Los gestores de instalaciones y los profesionales del Facility Management deben ser agentes clave, porque son quienes conocen de primera mano los retos operativos y pueden integrar soluciones basadas en datos, mantenimiento predictivo o rediseño estratégico de espacios.

En definitiva, avanzar hacia una higiene inclusiva requiere un esfuerzo conjunto entre reguladores, empresas, gestores, arquitectos, profesionales del FM y la propia ciudadanía.

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¿Qué puede aportar Tork para avanzar hacia una higiene inclusiva?

Desde Tork trabajamos para que las soluciones estén alineadas con la diversidad real de los usuarios. Esto se traduce en:

  • Tecnologías sin contacto, que reducen riesgos y mejoran la accesibilidad.
  • Dispensadores fáciles de accionar, ideales para personas con poca fuerza en las manos.
  • Entornos sensorialmente más accesibles, reduciendo ruidos y estímulos innecesarios.
  • Jabones dermatológicamente testados, pensados para pieles sensibles.
  • Señalética clara y accesible, que facilita orientación y uso.
  • Cabinas más amplias, que priorizan privacidad y comodidad.

Además, proponemos cinco claves para avanzar hacia aseos más inclusivos:

  1. Acción sin contacto o sin fuerza.
  2. Contraste visual entre dispensador y pared.
  3. Reducción de estímulos sensoriales molestos.
  4. Consumibles respetuosos con pieles sensibles.
  5. Garantía de necesidades básicas como papel, limpieza visible y privacidad.

No se trata de lujo, sino de soluciones aplicables y realistas que pueden mejorar significativamente la experiencia de millones de usuarios.

¿Qué papel juegan los profesionales de la limpieza en este modelo de higiene?

Su papel es absolutamente esencial. El estudio también muestra que los profesionales de la limpieza en España, a menudo, trabajan en condiciones complejas: falta de recursos, tareas muy exigentes físicamente y una carga mental considerable. Esto no solo afecta a su salud, sino también a la calidad del servicio.

Para mejorar su bienestar y optimizar la calidad de la limpieza, desde Tork recomendamos:

  • Limpieza basada en datos, que permite saber qué zonas necesitan atención en cada momento.
  • Dispensadores de gran capacidad, que reducen recargas innecesarias.
  • Toallas comprimidas, que permiten atender a más usuarios antes de rellenar.
  • Sistemas estandarizados, donde una sola llave sirve para todo.
  • Embalajes ergonómicos como Tork Easy Handling®, que facilitan transporte y reciclaje.

Proteger a quienes cuidan los espacios es clave para lograr una higiene de calidad. Si mejoran sus condiciones, mejorará también la experiencia de los usuarios.