El proyecto Irontec es un trabajo de diseño y rehabilitación de un espacio de trabajo que respira creatividad, bienestar y sostenibilidad. Estas transformaciones que, cada vez más empresas emprenden, no son solo una tendencia, son una necesidad estratégica. En concreto, este proyecto, surge de la necesidad de reorganizar los puestos de trabajo y mejorar la estética de la oficina.
Una oficina cuya ubicación está frente a la ría de Bilbao, “lo que inspiró una conexión con la naturaleza visible desde los ventanales”, nos explica Iker López, fundador y director de Iker López Estudio. El argumento conceptual ha sido un ‘árbol’, reinterpretado simbólicamente como un ‘tecnoárbol’, que guió todo el diseño.
En este contexto, el proyecto Irontec fusiona diseño, tecnología y responsabilidad ESG, en una propuesta arquitectónica que va más allá de lo estético. Firmado por Iker López Estudio, este caso ejemplifica cómo la gestión de espacios puede convertirse en una herramienta de impulso organizacional.

Nuevas oficinas para un nuevo paradigma laboral
La pandemia ha redefinido el sentido del espacio corporativo. Las empresas han dejado de concebir las oficinas como simples lugares de trabajo para verlas como centros de experiencia. El bienestar del empleado, la flexibilidad espacial y la tecnología son ahora elementos fundamentales en la toma de decisiones. Y si a esto se suma un enfoque centrado en la sostenibilidad -económica, social y de gobernanza-, se obtiene una fórmula ganadora para el futuro del trabajo.
En este escenario, Irontec, una firma tecnológica en expansión, apostó por renovar su sede frente a la ría de Bilbao. El objetivo inicial, como hemos dicho, era mejorar la estética y reorganizar los puestos de trabajo, pero pronto la ambición del proyecto se expandió, impulsada por el crecimiento de la empresa y la necesidad de repensar sus oficinas como espacios vivos. De la misma manera, fruto de esta ampliación del proyecto, la primera propuesta con vegetación real pasó a un enfoque más simbólico, más abstracto, basado en reflejos, luz y elementos tecnológicos que evocan un bosque artificial.
Diseño al servicio del bienestar
El concepto vertebral del proyecto se inspiró en la naturaleza, concretamente en un árbol, reinterpretado como un “tecnoárbol”. Este símbolo articula todo el diseño, que evoluciona desde una propuesta vegetal real hasta una representación abstracta basada en la luz, los reflejos y los materiales tecnológicos.
El cambio de concepto surgió de una necesidad, “La luz limitaba el uso de vegetación real, por lo que se optó por un enfoque simbólico. Se buscaba generar un ambiente dinámico, creativo y conectado con la naturaleza, reflejando los valores de innovación y flexibilidad de Irontec”, explican desde el estudio. Por
lo que, la limitación de luz natural no fue un obstáculo, sino el motor creativo para generar un entorno simbólicamente orgánico.
La intervención resultante genera un ambiente estimulante, cambiante y funcional. Espacios abiertos, zonas comunes, ágoras para eventos, salas para videollamadas y áreas de colaboración informal conviven en una oficina fluida. La circulación es libre, los usos son híbridos y todo confluye en una experiencia laboral dinámica, propicia para la creatividad y el bienestar. En palabras de Iker López, el nuevo diseño “mejora la movilidad, facilita la colaboración informal y crea un entorno estimulante que favorece el bienestar”.
Tecnología como eje transformador
La tecnología no es solo parte del ADN de Irontec, también es protagonista de su entorno físico. En la rehabilitación se utilizaron soluciones como membranas de PVC viniladas, que reflejan la luz y crean un entorno envolvente y cambiante, una especie de bosque digital que transforma la percepción del espacio a lo largo del día.
La colaboración con empresas como Miabsa, Guria y la Universidad de Mondragón fue clave para ejecutar esta visión con precisión técnica. Cada socio aportó su experiencia en carpintería, iluminación y domótica, haciendo posible una instalación que no solo respetó los tiempos, sino que no interrumpió el ritmo laboral de la empresa gracias a una logística basada en instalación prefabricada durante el fin de semana. Esto, precisamente, fue el mayor reto, “gestionar el tiempo, trabajar con plazos ajustados,
integrar elementos técnicos y mantener la actividad de la empresa sin interrupciones”, explica López.

El proyecto Irontec es una reflejo concreto del compromiso con la sostenibilidad, por parte de ambas compañías. Desde el uso racional de materiales hasta la integración simbólica con el entorno natural, cada decisión se alineó con principios ESG.
Además, se abordaron desafíos como la presencia de columnas industriales que “se integraron como elementos funcionales y compositivos, generando espacios centrípetos y fluidos alrededor de ellas”, según aclara Iker López.
Estos espacios organizan los flujos del espacio y generan lugares de reunión. Una forma de convertir las preexistencias en oportunidades, en línea con la filosofía de Iker López Estudio: “convertir los condicionantes del espacio en oportunidades creativas y aprovecharlos de la mejor manera posible, con toda su potencialidad”.
Resultados que trascienden el diseño
Los beneficios del nuevo entorno no tardaron en manifestarse: mayor colaboración informal, mejora del bienestar percibido por los empleados, circulación más eficiente y un entorno que favorece la productividad sin necesidad de imponerla.
Irontec no solo ha ganado en imagen y funcionalidad, sino en cultura corporativa. Ha convertido sus oficinas en un reflejo de su identidad como empresa tecnológica, innovadora y comprometida con su equipo.
Una visión que anticipa el futuro
Para Iker López Estudio, este proyecto resume muchas de las claves que marcarán el diseño de espacios en los próximos años: “A grandes rasgos, diría que flexibilidad, integración de la naturaleza (aunque sea simbólica), diseño emocional y espacios que fomenten la colaboración informal y la adaptabilidad”.
El proyecto Irontec es una muestra tangible de cómo las nuevas oficinas pueden ser mucho más que entornos laborales: pueden ser espacios vivos, con alma, capaces de transformar la experiencia del empleado y elevar el propósito empresarial. Además, como insisten desde el estudio “con creatividad y planificación, los materiales sencillos pueden transformarse en soluciones impactantes y funcionales, entre muchos otros aspectos. Pero éste, lo resaltaría como principal y es una máxima que, con frecuencia, aplicamos en nuestros proyectos”.
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