Los compromisos adquiridos por los estados miembros de la Unión Europea implican numerosas obligaciones y cambios en la gobernanza en todos los niveles de la administración. Los ayuntamientos, como administraciones más cercanas al territorio, se ven –en muchos casos– sobrepasados por los retos que plantea el proceso de transición energética.
El reto de planificar la descarbonización local
El primer reto que asumen los ayuntamientos es la planificación y la toma de decisiones con impacto a muy largo plazo. Mientras que las corporaciones locales de las grandes ciudades españolas cuentan con medios humanos y materiales para diseñar y planificar su transición hacia la descarbonización exigida para el año 2050, otros municipios de menor tamaño deben afrontar esfuerzos para los que, en muchos casos, no están preparados ni disponen de recursos humanos y económicos suficientes.
Se trata de medios insuficientes y, en ocasiones, no adecuadamente preparados para desarrollar tareas nuevas y adicionales al trabajo diario, que no puede dejarse de lado.
No podemos olvidar que los ayuntamientos no solo tienen la obligación de descarbonizar su propia actividad, sino también de promover y facilitar la descarbonización del resto de actividades que se desarrollan en sus términos municipales.
La necesidad de apoyo técnico y planificación especializada
Es cierto que los estados miembros ponen a disposición de los ayuntamientos algunos recursos desde el punto de vista técnico, así como herramientas de toma de decisiones y planificación a través de entidades regionales, como el Ente Regional de la Energía de Castilla y León, en el caso que vamos a comentar.
Sin embargo, el trabajo debe desarrollarse con medios propios y por personas con conocimiento de la realidad local en aspectos económicos, sociales, normativos, de infraestructuras o del medio físico, entre otros. Todo ello con el objetivo de elaborar una planificación coherente con las características del municipio y evitando agravar la situación de las personas y colectivos más desfavorecidos.
Colaboración europea como herramienta
Además de los programas nacionales de ayuda y del soporte que prestan algunas comunidades autónomas a sus ayuntamientos, existen programas europeos que cofinancian actividades colaborativas entre municipios de diferentes estados miembros, de manera que puedan intercambiar conocimientos y experiencias y enriquecer así las distintas formas de afrontar estos retos.
Este es el caso del proyecto Local GoGreen, cofinanciado por el programa europeo LIFE Clean Energy Transition, en el que el municipio de Ponferrada participa de la mano de la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética.
Además de este municipio leonés, en el proyecto intervienen municipios de Alemania, Italia, Croacia, Eslovenia y Bulgaria. Todos ellos cuentan con características y niveles de avance distintos en materia de planificación para la descarbonización, pero comparten la voluntad de intercambiar experiencias y aprender mutuamente.
Formación, planificación y desarrollo de proyectos
Más allá de esta voluntad de colaboración, distintas entidades de estos países –además de la University of Tartu–aportan sus conocimientos en diferentes ámbitos de la gestión, la formación y la planificación energética y medioambiental. Todas ellas conforman el consorcio encargado de prestar soporte técnico y organizativo a las labores propias de los municipios.
En particular, estas entidades han diseñado y desarrollado un programa de formación en aspectos técnicos, administrativos y económico-financieros para reforzar los conocimientos del personal municipal.
Asimismo, han ayudado a los municipios a elaborar sus planes integrados de clima y energía, desarrollado metodologías para analizar la prioridad de los distintos proyectos de descarbonización y, actualmente, trabajan en los estudios de viabilidad técnico-económica de los primeros proyectos de inversión que implementarán los municipios participantes en el proyecto.





