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Mónica Herranz Secretaria general AFELMA

La elección de un buen aislamiento: clave para el confort de los edificios

aislamiento o confort edificios

La descarbonización de los edificios no solo es un reto ambiental, es una oportunidad para transformar el modo en que vivimos y gestionamos nuestros recursos. En un contexto donde el sector de la edificación genera más del 35% de los residuos de la Unión Europea y consume el 40% de la energía, la solución no pasa solo por nuevas tecnologías o energías renovables, sino por algo más fundamental: la eficiencia. El futuro está en un modelo de construcción sostenible que contemple los impactos ambientales del edificio a lo largo de todo su ciclo de vida, teniendo en cuenta, entre otras cosas, los materiales utilizados y su comportamiento a lo largo de todo ese ciclo, donde especialmente los destinados al aislamiento desempeñan un papel crucial. Así lo evidencia un reciente informe presentado por la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (AFELMA) junto con la consultora especializada ARUP. Un adecuado aislamiento no solo reduce la demanda energética, sino que evita las emisiones relacionadas con el consumo energético del edificio durante su uso -lo que se conoce como carbono operacional- en un 65% en el caso de las lanas minerales, redefiniendo el camino hacia una edificación verdaderamente sostenible y eficiente.

España se enfrenta a una realidad compleja en el sector edificatorio, con más del 50% de las viviendas construidas antes de 1980 y, por tanto, con bajos estándares de eficiencia energética. Esta antigüedad del parque edificado implica un desperdicio considerable de recursos y una carga significativa de emisiones de carbono. Mejorar el aislamiento no solo es una medida necesaria para mitigar el cambio climático. Es una de las estrategias más efectivas para reducir la demanda energética y la pobreza energética.

El informe de AFELMA y ARUP destaca que un correcto aislamiento disminuye el carbono operacional sin generar un impacto desmesurado en el carbono embebido del edificio, el cual corresponde a las emisiones asociadas con los materiales y procesos de construcción. Comparado con elementos estructurales que representan más del 50% del impacto total, el aislamiento aporta grandes beneficios con solo el 2,5% del carbono embebido cuando hablamos de lanas minerales.

La implementación de soluciones de aislamiento enfrenta diversos obstáculos. La cooperación entre los sectores público y privado resulta esencial para superar estas barreras. Crear conciencia sobre el potencial del aislamiento, impulsar políticas ambiciosas y generar incentivos para la rehabilitación de edificios existentes son pasos imprescindibles. Asimismo, es necesario optimizar el uso de materiales, priorizando aquellos con contenido reciclado, con el fin de reducir el impacto ambiental global de las construcciones.

El Código Técnico de la Edificación (CTE) establece las normas mínimas de calidad y eficiencia energética, pero el contexto actual demanda estándares más rigurosos que puedan impulsar un cambio significativo. Un CTE más ambicioso en términos de aislamiento y eficiencia energética sería un catalizador clave para reducir emisiones y optimizar el uso de recursos, incentivando mejores prácticas en la construcción y la rehabilitación.

Reducir la huella de carbono aumentando la salud y el confort

La rehabilitación de edificios existentes, que en su mayoría carecen de un aislamiento adecuado, ofrece una vía clara y efectiva para la descarbonización. Aprovechar los Fondos Next Generation y las ayudas del Instituto de Crédito Oficial (ICO) puede facilitar la modernización del parque edificado. Con una correcta rehabilitación, donde se dé la debida importancia al aislamiento, no solo se reduce el consumo energético, sino que también mejora la salud y el bienestar de las personas. El aislamiento es la vía más rentable para reducir la demanda energética y elevar el confort en viviendas y centros de trabajo.

El marco regulador europeo refuerza esta visión a través de la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), que insta a los países miembros a intensificar la reducción de emisiones en el sector. España debe traducir estas metas en normativas concretas que promuevan la reducción de la demanda como la base de eficiencia energética. La EPBD también contempla acciones específicas para combatir la pobreza energética, apoyando a consumidores vulnerables y promoviendo el acceso a tecnologías y soluciones sostenibles.

Entre los materiales de aislamiento, las lanas minerales destacan por su capacidad para reducir la demanda energética, regular la temperatura y mejorar el confort interior, lo que las convierte en una herramienta esencial para la eficiencia energética. Las lanas de roca y de vidrio pueden generar ahorros de hasta un 45% en viviendas bien aisladas.

Estas propiedades, sumadas a su alta reciclabilidad y su origen en materias primas naturales, así como el hecho de que incorporan hasta un 80% de materiales reciclados, convierten a este material en un ejemplo claro de economía circular. Los recortes y sobrantes generados durante el proceso de instalación pueden ser reutilizados como nuevos materiales aislantes o como materia prima para otras industrias. Sus beneficios van más allá: proporcionan aislamiento acústico, mejoran la seguridad contra incendios y contribuyen al confort térmico y a la salud de los ocupantes.

AFELMA ha promovido unos pliegos técnicos para asegurar las buenas prácticas en lo que a la instalación de este tipo de aislamiento se refiere, maximizando su eficacia y garantizando su correcto funcionamiento. Se trata de una serie de documentos técnicos con recomendaciones para establecer las condiciones en las que se ha de desarrollar el proyecto y la ejecución en obras del aislamiento. Un proyecto para divulgar las características que deben tener en cuenta las obras de construcción y rehabilitación para que cumplan con los requisitos deseados. El impacto de una correcta instalación es crucial: asegura que el material cumpla con su función de reducir el consumo energético y maximiza sus beneficios ambientales.

La descarbonización de los edificios es un objetivo alcanzable si se adoptan buenas prácticas y se superan los retos actuales. El aislamiento, particularmente a través de materiales sostenibles y seguros como las lanas minerales, ofrece una solución eficaz para reducir la huella de carbono, mejorar la eficiencia energética, proteger en caso de incendio y elevar el confort de los ocupantes. La colaboración entre el sector público y privado, unida a un enfoque centrado en la rehabilitación y el uso de materiales sostenibles, marcará el camino hacia un futuro más verde y eficiente. La energía más limpia y barata es la que no se consume, y el aislamiento representa el primer paso en esta dirección.