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Jaume Valls Borràs Administrador LD Facility

Facility Management and Services La nueva gestión del Facility Management y el teletrabajo

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En apenas dos años, hemos sufrido la gran explosión de la pandemia con sus posteriores rebrotes. Esta etapa de enorme inseguridad ha provocado un replanteamiento de las relaciones sociales y, en consecuencia, de las interacciones dentro de cualquier ámbito laboral. Estos cambios han culminado con la plena introducción del teletrabajo en muchos ámbitos laborales.

Para algunas empresas el bautizo con esta nueva práctica ha supuesto un hallazgo, mientras que, para otras mucho más experimentadas con este hábito, han certificado que el teletrabajo también tiene ciertas desventajas.

A estas alturas, gracias a estos descubrimientos, podemos sacar algunas conclusiones respecto al futuro inmediato: por ejemplo, que la postura mayoritaria será para los lugares de trabajo híbridos y que la relación contractual con los clientes se centrará en la  flexibilidad total.

Esta nueva etapa de incertidumbre constante supone que las tomas de decisiones sean mucho más inmediatas, donde se requieren importantes habilidades de improvisación y, sobre todo, tener una alta capacidad resolutiva. Atrás quedan los contratos de Facility estables donde la única facultad era la gestión de las condiciones pactadas.

El comprador de servicios de Facility tendrá muy en cuenta esta nueva variable. En este momento, ya se han podido evaluar algunas ventajas irrechazables del teletrabajo para las empresas, como son: la optimización de los horarios de trabajo, la mejora de la productividad de los empleados, la dinamización de los procesos productivos, el impulso de herramientas tecnológicas, la mejora de la calidad de vida del trabajador al poder conciliar vida familiar y laboral, y lógicamente un ahorro de costes directos.

No obstante, la apuesta no será total al existir también incuestionables desventajas del teletrabajo como son: la posible afectación al trabajo en equipo, dificultades en la formación y aprendizaje, la falta de contacto directo personal, la cual, además de afectar las relaciones sociales, también puede afectar el nivel de compromiso laboral, gestiones más complejas en materia de ciberseguridad, etc.

En este modelo laboral donde se abre la puerta a una gestión variable de los horarios y días de trabajo, con turnos rotativos (modelo Hot Desk), hay que añadir las constantes oscilaciones respecto al volumen de ocupación de los puestos de trabajo a causa de los cambios derivados de la situación sanitaria. La pandemia ha determinado un futuro incierto, por lo tanto, indudablemente el procedimiento a seguir es la renegociación de los contratos, buscando acuerdos más cortos y ágiles.

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Estas nuevas relaciones contractuales tienen unos efectos claramente positivos para el comprador de servicios, en la manera que se ahorran costes económicos al optimizarse los espacios y servicios contratados, y obviamente, por el mismo motivo se genera un considerable ahorro energético. Este punto es tan importante que diversas empresas tecnológicas recientemente han invertido mucho en dar soluciones innovadoras en este aspecto. Paralelamente, las empresas de Facility también pueden salir ganando de esta situación ya que el mayor riesgo y que las inversiones cuesten más de amortizar, lógicamente, puede repercutir en un aumento de los márgenes de venta.

Sin lugar a duda, es un escenario interesante y prometedor. La necesidad de flexibilidad implica creatividad para todos los actores involucrados y este esfuerzo adicional supondrá una mayor interacción con el cliente. En consecuencia, esta mayor colaboración se puede traducir en la explotación de nuevas vías de trabajo y sobre todo en una mayor fidelización del cliente.

Siguiendo esta línea, se debería consolidar un nuevo enfoque en la contratación de los servicios de Facility, donde se primara por encima de cualquier otra prioridad la satisfacción del cliente y se invirtiera de manera sincera en transmitir confianza al usuario, creando un entorno seguro y saludable para las personas. Con ello, conseguiremos un mejor ambiente, aumentando la productividad de los empleados, fomentando la retención de talento y potenciando la captación de profesionales cualificados.

Para llegar a este objetivo, es crucial considerar al empleado como el principal protagonista y que la toma de decisiones se pivote en base al cuidado de las personas y no de los edificios.

Por lo tanto, la responsabilidad de la gestión del contrato de FM tiene que recaer en el departamento de Recursos Humanos.